Respiro, luego existo.

Una vez más vuelvo a abrir tus paginas metafóricas para lograr lidiar con aspectos de mi existencia cotidiana que todavía no logro reconciliar; o más bien esta utopía en mi cabeza que no logra parecerse en nada a la realidad. Confrontaciones, verdades inverosímiles, falsas mentiras, la lealtad siempre en juego y nuevamente siento mis creencias tambalearse; se desmorona un poco aquello que creí indestructible; palabras que se toman a la ligera son para mi cosas que jamás tendrán sentido, simplemente no caben en mi cabeza; me arropan de tristeza, me agobia el sentimiento de derrota e impotencia frente a tales cosas. Maldita utopía que no me deja dormir, o malditos nosotros los seres humanos que solo logramos destruir hasta con lo que creamos.

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